miércoles, 25 de febrero de 2009

The Big Mac Index

He aquí un indice que periodicamente elabora y actualiza la revista britanica The Economist, mostrándonos el precio de la hamburguesa mas famosa de los EEUU, cuya presencia esta en todo el mundo, estamos hablando de la Big Mac.
Este indice es muy utilizado por economistas para hacer comparaciones rápidas entre tipos de cambio de las distintas divisas que existen.

El índice Big Mac parte de la teoría de la Paridad del Poder Adquisitivo(PPA), que permite comparar el costo de vida de una poblacion a partir de una canasta de bienes disponibles en todos los países. Pero el indice parte de una idea reducida: para este cálculo la canasta sólo incluye la hamburguesa Big Mac.

Nos preguntaremos ¿por qué la Big Mac? McDonalds aplica el precio de sus hamburguesas en función del poder adquisitivo del país donde vende su Big Mac. Por tanto, el Indice Big Mac nos da una aproximación bastante realista de cual es la situación actual de los tipos de cambio.

La elección del Big Mac no fue casual. The Economist tuvo en cuenta que los métodos (e ingredientes) que la cadena usa para producirla y comercializarla varían muy poco en los diferentes lugares del mundo.

Por tanto, el Indice Big Mac nos ofrece una posibilidad de poder comparar si el tipo de cambio aplicado sería el de equilibrio. Con esto se puede observar si la moneda local está sobrevalorada o infravalorada con respecto al dólar, y cual debería ser el tipo de cambio que el mercado debería aplicar.



Analizando el cuadro, y precisamente los datos sobre Argentina, nos muestra como al tipo de cambio actual, el peso está 7% devaluado respecto del dólar estadounidense o, lo que es lo mismo, en vez de costar la hamburguesa $ 3,50 tendría que valer $3,25 para estar equilibrado. Esto nos muestra un poco el reacomodamiento que están sufriendo las monedas como consecuencia de la crisis que estamos atravesando a nivel mundial, tendiendo a la protección de los tipos de cambio mediante devaluaciones monetarias.
Sin embargo hay que tener en cuenta, las politicas monetarias del pais, encontrandonos actualmente con una flotacion administrada, con la intervencion del Banco Central (BCRA) siguendo un modelo econimico que no da resultados.

Sobre la zona del Euro, el precio de la Big Mac al tipo de cambio actual de 1,28 dolares/euros. Cualquier americano debería pagar 4.38 dólares. Esto significa que debería pagar un 23% más en Europa por el mismo Big Mac que en EEUU. Por tanto, como se puede concluir del Índice Big Mac el tipo de cambio de equilibrio, el que según la PPA debería ser el que nos ofrezca el mismo poder adquisitivo tanto en Europa como en EEUU, es de 1,04 dolares/euros.

Esto es consecuencia de la actual crisis financiera por la que viene atravesando los EEUU, provocando como consecuencia, la perdida del valor adquisitivo de la moneda norteamericana, con respecto a las demás divisas.
De igual manera, viene afectando el precio de los commodities, al perder valor el dolar, despierta un rally alcista en el precio de los mismos, haciendo mas costosa su obtención y acentuando la recesión.

Siguiendo con el análisis, el índice confirma que uno de los países que más subvaluada conserva su moneda es China. El yuan mantiene un atraso del 48% respecto del dólar, y un 58% respecto del Euro, provocando que sus productos en la economía mundial sean mucho más baratos que el de otros países industrializados.


Pero no todo es color de rosas, el índice también tiene sus desventajas:
Uno de los grandes inconvenientes que se observan en el Indicie Big Mac es que pretender comparar las economías mundiales bajo una misma óptica, el tipo de cambio, no ofrece una visión "realista" de la economía mundial. Pues, comprar países con mismos niveles de vida es algo correcto, ejemplo al zona Euro y los EEUU. Pero ¿hasta que punto seria correcto poder comparar la PPA de un consumidor chino con un consumidor europeo o americano?
Aunque los resultados que arroja el Indice Big Mac nos brinda una idea clara del mercado de divisas mundial, habría que tener en cuenta otras variables y no solo el tipo de cambio.

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miércoles, 14 de enero de 2009

Sistemas de Trading y Money Management

Tratando de agilizar nuestra operatoria en el mercado de valores, estamos analizando algunos sistemas de trading que nos ayudan a ser mas certeros a la hora de comprar o vender una acción y no dejarnos influenciar por las emociones que en el mejor de los casos, nos hacen desperdiciar oportunidades o enfrentarnos a grandes perdidas.

La mayoría de los cursos y manuales de Análisis Técnico suelen presentar ordenada y sistemáticamente todo un conjunto de herramientas de análisis gráfico y estadístico que sirven de ayuda al inversor para realizar sus tomas de decisiones. Ahora bien, racionalmente es imposible utilizar todos los conceptos que se exponen para analizar todos los mercados y valores a los que el inversor puede optar, aún contando con el apoyo de ordenadores y programas que realicen los cálculos. Incluso poseyendo los medios y herramientas más sofisticados, el factor tiempo impediría realizar de forma completa un proceso de selección analizando de forma completa cada valor y cada mercado. No obstante, lo que sí es posible es establecer una metodología de selección de valores que pueda proporcionar de una forma efectiva, a tiempo y de acuerdo con las necesidades personales de cada inversor, una serie de señales para identificar alertas o posibles variaciones en distintos valores.


Esta metodología de selección de valores debe complementarse con las técnicas de control del riesgo operativo o money management (gestión del dinero) para que nuestra intervención en los mercados financieros sea lo más fructífera posible.

De forma genérica, podemos decir que un sistema de trading es un conjunto de reglas que sirven para generar señales de compra y venta de forma automática. El principal objetivo de los sistemas de trading es permitir fijar una disciplina al inversor que utiliza las herramientas del análisis técnico.

Con los sistemas de trading se trata de, a través de las señales automáticas que ofrecen, evitar uno de los factores que más dinero acaban costando al inversor: el factor emocional. Debido a factores emocionales tales como el miedo (en los mercados bajistas) y la avaricia (en los mercados alcistas) suelen ser frecuentes en los inversores comportamientos tales como liquidar posiciones antes de tiempo en valores que están subiendo basándose en rumores de supuestos expertos, entrar en valores que ya prácticamente han concluido su escalada por noticias de prensa que les auguran unas alzas aún mayores, promediar las posiciones con pérdidas, tener valores favoritos, etc.

Con los sistemas de trading se trata de realizar una aproximación razonada, metodológica y constante a la toma de decisiones de inversión, proporcionada por un conjunto de reglas que previamente habremos fijado basándonos en unos criterios suficientemente contrastados (que, seguramente, serán diferentes para cada inversor).

Una vez hayamos establecido una operatoria o forma de intervenir en el mercado con un sistema absolutamente mecánico y disciplinado, el siguiente paso será utilizar un sistema de control del riesgo operativo o gestión del dinero. El money management o gestión del dinero es, junto a un buen sistema de inversión, el segundo ingrediente esencial para tener éxito en los mercados financieros.

CLASIFICACIÓN DE LOS SISTEMAS DE TRADING :
Las clasificaciones que se suelen realizar de los sistemas de trading son, en la mayoría de los casos, arbitrarias. Podemos establecer tres categorías:

a) Sistemas de trading seguidores de tendencia: Son sistemas que tratan de identificar un movimiento determinado de los precios para tomar una posición en la misma dirección que ellos, bajo la hipótesis de que la tendencia va a continuar.

b) Sistemas de trading contra la tendencia: En este caso, se trata de detectar el movimiento actual de los precios para tomar una posición contraria al mismo, bajo la hipótesis de que el mercado, tras dicho movimiento, va a experimentar una corrección de la tendencia dominante.

c) Sistemas de trading de reconocimiento de patrones: Se trata de reconocer patrones de comportamiento a través de, por ejemplo, las figuras chartistas o las figuras de candlesticks. En un sentido estricto, pues, estos sistemas de inversión incluirían a los dos anteriores, ya que los patrones de precios no son sino señales bien para el cambio de tendencia o bien para el establecimiento de la misma.

Hay que partir de la base de que ningún sistema de trading es infalible, como tampoco lo es el Análisis Técnico en cualquiera de sus vertientes. Ahora bien, lo que sí se suele conseguir con los sistemas de trading basados en el análisis técnico es reducir el estrés del inversor y proporcionar una aproximación razonada y metodológica a las decisiones de inversión que éste toma, con la ventaja de que, además, a medio y largo plazo suelen funcionar (ponen a nuestro favor mayores probabilidades de acierto en las decisiones de inversión) lo cual se traduce a la larga en un incremento sustancial de los beneficios o, en su caso, en una reducción de las pérdidas, siempre y cuando vayan acompañados por un buen sistema de gestión del dinero.

Reglas fundamentales de todo sistema de trading.
En lo que al fondo de los sistemas de trading se refiere, no hay que intentar ser demasiado sofisticado, puesto que la inversión bursátil en sí no es compleja; en cualquier momento que nos enfrentemos al mercado las situaciones que se pueden dar son las siguientes:

a) En cuanto a la evolución futura de los precios, puede ocurrir:
1. Que suban.
2. Que bajen.
3. Que se muevan lateralmente.

b) En cuanto a la posición del inversor, puede suceder que esté:
1. En posición compradora: es decir, que esté fuera del mercado y quiera comprar.
2. En posición vendedora: es decir, que esté dentro del mercado y quiera vender.

Ante estas situaciones, que pueden combinarse entre sí, no hay que intentar inventar nada nuevo; simplemente hay que utilizar sistemas de inversión (como el análisis técnico) que han resistido al paso del tiempo y que se han basado siempre en tres reglas básicas:
a) Operar siempre con la tendencia.
b) Cortar las pérdidas rápidamente.
c) Dejar correr los beneficios.

A) Operar con la tendencia.
La primera cuestión que debemos resolver cuando vamos a tomar una decisión de inversión es determinar si el mercado o valor analizados están inmersos o no en una tendencia concreta. Para ello podemos utilizar tanto el análisis gráfico, trazando líneas directrices, como el análisis técnico, utilizando, por ejemplo, las medias móviles u otros indicadores seguidores de tendencia. Lo aconsejable es utilizar una combinación de ambos estos métodos y, si es posible, varios de ellos. Al final, cada inversor utilizará aquel conjunto de reglas o técnicas con las que se sienta más seguro o más cómodo, siempre que le hayan demostrado que son lo suficientemente fiables a la hora de establecer la tendencia concreta que sigue el mercado.

B) Cortar rápidamente las pérdidas.
Lógicamente, si de cortar las pérdidas se trata es porque anteriormente hemos entrado en el mercado y nos hemos colocado en posición vendedora. Posiblemente nos ha fallado la primera regla básica: no hemos sabido distinguir la tendencia del mercado y hemos terminado operando en su contra, motivo por el cual aparecen las primeras pérdidas. Lo importante en estos casos es tener definido un conjunto de reglas (el análisis técnico, por ejemplo) que nos indique cuándo debemos abandonar el mercado a pesar de que hayamos incurrido en pérdidas. Es decir, se trata de definir unas condiciones que, si se cumplen, indican que una entrada no ha funcionando correctamente, porque nos basamos en una señal errónea, y que, consecuentemente, tenemos que aplicar el principio de cortar las pérdidas rápidamente y abandonar el valor o mercado.

C) Dejar correr los beneficios.
Este principio, junto al anterior, inspira las reglas que debemos establecer en lo que a la salida de las operaciones se refiere. Una vez hemos entrado en un valor y estamos ya en posición vendedora, debemos diseñar unas reglas de salida tales que no nos obliguen a abandonar un valor antes de tiempo, privándonos de beneficios que se obtendrían simplemente siguiendo la tendencia. Se trata de encontrar señales gráficas o de indicadores técnicos que nos alerten del fin de la tendencia vigente en el mercado, evitándose señales falsas que nos hagan salir del valor antes del cambio.

Partes integrantes de un sistema de trading.
Usando estas reglas o principios básicos podemos tener una idea de cuáles son las partes que componen un sistema de trading y para qué se utiliza cada una de ellas. Así, un sistema de trading se compone de tres subsistemas independientes entre sí y que hay que desarrollar de forma separada:

1. El primer subsistema lo podemos llamar identificador de tendencia y debe indicarnos cuándo un mercado o valor debe ser tenido en cuenta para posicionarnos en él.

2. El segundo subsistema, que llamaremos de entrada, es el más complejo y está compuesto por el conjunto señales que nos indican el momento justo en que podemos entrar en un valor o mercado.

3. El tercer subsistema es el de salida y es la parte más importante dentro del sistema global de trading, ya que determina cuál va a ser el beneficio que se obtiene gracias a la operación realizada.
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lunes, 24 de noviembre de 2008

Calificadoras de Riesgo: El poder de las letras

Mientras una AAA abre de par en par las puertas de los mercados financieros, una CCC significará una sobretasa importante. El veredicto de las calificadoras.

Su opinión tiene peso de ley para los mercados. Una mejora o una baja en las notas que asignan pueden significar ganancias o pérdidas cuantiosas para los inversores. La esencia de su negocio es conocer a fondo la marcha y la performance financiera de cada una de las compañías que tienen bajo análisis, agudizar el ojo y tratar de adelantarse a los hechos.
Se trata de las calificadoras de riesgo. Evalúan tanto a empresas, como bancos, fondos de inversión o aseguradoras, y a Estados nacionales, provinciales o municipales. Sus sentencias se expresan en letras y se denominan notas o ratings. Una “AAA” es el cielo y “D” el infierno. En el medio, una amplia gama de matices a los que tanto inversores como emisores están más que atentos.
En la Argentina están presentes desde hace varios años tres de las más importantes calificadoras a escala global. Se trata de Standard & Poor’s (S&P), Fitch y Moody’s.


Les tocó pasar por épocas florencientes del Mercado de Capitales y también por las otras. Hoy reconocen que el negocio está pasando por una etapa positiva en la que lentamente vuelven a aparecer emisiones para calificar.
Standard & Poor’s está presente en 21 países desde los cuales da cobertura a más de 75 mercados y es una de las compañías proveedoras de servicios financieros –fundamentalmente índices bursátiles- más utilizada por los estrategas de inversión de todo el mundo..
La calificadora de origen estadounidense, que da cobertura en más de 80 países, tiene presencia local en el sector de emisiones corporativas y de entidades financieras, FCI y aseguradoras, y buenas expectativas a futuro. La última en sentar bases locales fue Moody’s. Lo hizo a principios de 2003 tras la adquisición del 100 por ciento del paquete accionario de dos calificadoras locales: Magíster y Humphrey’s. En la Argentina, la calificadora se hizo fuerte en el segmento de bancos y compañías de seguros

Lo que viene...

La suerte del negocio de las agencias de calificación está íntimamente atada al crecimiento del mercado de capitales, una cuenta que en la Argentina aún está pendiente aunque las operaciones en torno al recinto de la Bolsa de Comercio ganaron protagonismo en los años posteriores a la crisis de 2001, cuando los bancos cerraron el grifo del financiamiento a las empresas y los productos estructurados primero (fideicomisos), y las tradicionales obligaciones negociables mas adelante, fueron utilizadas como fuentes de fondeo.

Hasta fines de julio se percibió en la Argentina un interesante incremento en la actividad del mercado de capitales, se hicieron muchas emisiones genuinas y otras quedaron preparadas, un poco stand by ante la inestabilidad internacional pero que seguro, una vez que retorne la calma, saldrán al mercado. El mercado argentino es muy chico y cómo va a ser 2009 a nivel de emisiones y negocios dependerá de lo que suceda con las tasas de interés y la liquidez mundial. Si se estabiliza la situación internacional, el año próximo debería seguir viéndose la ingeniería financiera del primer semestre de este año cuando las empresas aprovechaban las condiciones externas para reformular pasivos que habían sido contraídos en el marco de las reestructuraciones de deuda y, por tal motivo, tenían muchas restricciones y tasas altas.
Desde la Argentina, las tres calificadoras atienden a clientes privados (empresas, bancos y fondos de inversión) y evalúan las emisiones de provincias y municipios. Pero ninguna maneja localmente el rating soberano, la nota que le corresponde a la Argentina como emisor de deuda (actualmente B en escala global) y que representa un techo al rating que pueden obtener el resto de las emisiones domésticas.

Los ratings o calificaciones son una opinión respecto de la calidad crediticia del emisor o determinado instrumento. Es decir, de la posibilidad de que puedan hacer frente en tiempo y forma el compromiso de pago. Se otorgan a escala local (normalmente identificadas con la sigla Ar.) y Global (las primeras no son comparables entre emisores de distintos países) y resultan fundamentales a los inversores para la toma de decisiones en el armado de carteras.

En la escala de calificaciones, y con leves matices entre las diferentes agencias, la “AAA” significa capacidad extremadamente fuerte para honrar sus compromisos financieros. Los ratings que le siguen, AA, A y hasta la BBB, son considerados como grado de inversión o investment grade y es la línea que marca la diferencia entre emisiones seguras y aquellas especulativas. En ese sentido, las notas por debajo del investment grade significan no sólo que el emisor deberá pagar una tasa más alta para obtener recursos, sino que son títulos que automáticamente quedan excluidos del menú de muchos inversores institucionales, las AFJP que por regulación no pueden invertir en activos con ese nivel de riesgo.

Al final de la escala de calificación está la temible D, que significa el default o incumplimiento en el pago, una categoría que la Argentina como emisor soberano y muchas compañías locales también, padecieron durante algún tiempo. La antesala del infierno es la CC que califica como “muy vulnerable” a la emisión. Así, pocas letras son suficientes para que los inversores determinen cuánto le exigirán a una empresa o un Gobierno para darle financiamiento. Finalmente, la perspectiva (Outlook) asignada a una calificación termina de completar el veredicto: si es positiva, la nota podría ser subida en la próxima revisión. Pero, si es negativa, caben grandes posibilidades de descender uno o más peldaños. n Mónica Fernández.
Manejar el conflicto de intereses
Las calificadoras hacen del respeto de sus clientes y de los inversores su mayor patrimonio y, en ese contexto, la delicada relación con los emisores -sus clientes- y el posible conflicto de intereses que podría generarse lo manejan con mucha severidad. El tema que muchas veces genera interrogantes o puede prestarse a suspicacias es cómo enfrentan el hecho de tener que asignarle un mal rating a una emisión cuando es precisamente esa compañía quien paga sus honorarios.
Para no dejar lugar a malos entendidos las agencias de calificación se atienen, a rajatabla, a los estándares de calidad de sus propias casas matrices y también a las normas de la IOSCO, que es el organismo que a nivel internacional regula a todas las Comisiones de Valores y recientemente emitió un Código de Buenas Prácticas para las calificadoras.
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miércoles, 19 de noviembre de 2008

El Cartonero de Warren Buffet

¿Qué sería de Warren Buffet si hubiese nacido y aplicado su exitosa estrategia de inversión en la Argentina? ¿Gurú de los inversores locales o ex ahorrista devenido cartonero? Por lo que se ve, “comprar y mantener” en nuestro país no promete el cielo.

Todos los que operamos en los mercados financieros lo conocemos y admiramos: Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo, es el único del top ten que hizo toda su fortuna en la Bolsa.

Pragmático, creador de las frases más ingeniosas e inteligentes en el ámbito bursátil, este genial inversor es quizás el gurú que aplica la estrategia más simple entre las exitosas: buy and hold (comprar y mantener) es su lema. Por supuesto, siempre que se trate de comprar un buen activo y a un precio interesante…


Inversiones realizadas por “el Oráculo de Omaha” en firmas como American Express, Wells Fargo y Coca-Cola, por citar sólo algunas, terminaron siendo grandes negocios un par de décadas más tarde. Gracias a este tipo de aciertos, desde 1965 hasta el presente la rentabilidad del fondo que administra, Berkshire Hathaway, promedia el 23,3% anual y prácticamente duplica el rendimiento del índice S&P 500 estadounidense.

Dicho esto, los invito a realizar un divertido ejercicio mental: supongamos que Buffet hubiese nacido en la Argentina varios años después y hubiese pretendido desarrollar su estrategia de inversión en la Bolsa de Buenos Aires. ¿Cuál sería hoy el resultado?

Tomando datos reales, imaginemos que Buffet “el argentino” decidió comprar el 16 de enero de 1992 acciones de tres de las más representativas empresas locales, hoy en actividad: Banco Francés, Acindar y Molinos. ¿En cuánto habría incrementado su riqueza casi 17 años después? O mejor: ¿Habría incrementado su riqueza? A continuación, los precios en pesos de cada una de las compañías al inicio de la jugada y al presente:

Fuente: www.bolsar.com

De los datos surge lo siguiente:

Con las acciones de Banco Francés, habría perdido 63% sólo en términos nominales. Es decir, sin calcular la pérdida de poder adquisitivo de esos nominales a causa de la inflación. En dólares, en tanto, habría pasado de lucir papeles de US$ 8,60 cada uno (la paridad del peso era de 1 a 1 en el ’92) a contar títulos por un precio individual que hoy no llega al dólar.

Con Acindar habría cedido el 39% de su capital en términos nominales (nuevamente omitimos el cálculo de la inflación), mientras que en dólares habría perdido casi un 82% de su inversión, dado que cada papel pasó de costar US$ 9,40 a 1,70.

Finalmente, Molinos Río de la Plata puede calificarse como la inversión más lucrativa de nuestro Buffet imaginario. La acción “apenas” cayó un 14% nominal durante el período citado, al tiempo que en dólares pasó de cotizar a US$ 10,50 a operar a 2,70.

En conclusión, si Warren Buffet hubiese nacido en estas tierras, su carrera como inversor no habría trascendido y sería más probable encontrarlo liderando un sindicato de cartoneros que mencionado en la tapa de los diarios como asesor estrella del Gobierno.

Comprar y mantener, por lo menos en la Argentina, no promete el cielo.

Fuente: Nicolás Litvinoff - Inversor Global
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sábado, 15 de noviembre de 2008

Análisis Técnico, predice el futuro ?

Una vez que nos encontramos decididos a invertir y no sabemos que acciones comprar, o si están baratas o muy caras, existe una herramienta que esta dando que hablar y que nos ayuda a reducir en gran medida la incertidumbre del futuro comportamiento de los papeles.
Esta Herramienta es el Análisis Técnico, es una de las actividades mas desafiantes a que se tienen que enfrentar aquellos que están encargados de tomar decisiones o de brindar asesoramiento financiero.
Estas decisiones ponen a prueba todos los conocimientos del inversor y, por qué no, sus corazonadas e intuiciones. Algo especialmente complejo siempre, pero sobre todo en momentos como los actuales, en donde lidiamos con alta volatilidad en los mercados.


Es cierto que la información necesaria para la toma de decisiones de inversión es cada vez más compleja por las crecientes interrelaciones existentes entre mercados de capitales, los productos que se ofrecen y las distintas herramientas financieras que pueden ser complejas para la mayoría de los pequeños inversores. Si bien cada día hay más información disponible, su tratamiento en profundidad es muy costoso y sofisticado, y por ende no suele estar siempre al alcance del inversor medio.

Así, el Análisis Técnico proporciona diversas herramientas que tienen como uno de sus objetivos reducir los dificultosos análisis de estados financieros y contables como a su vez su significado e influencia en las expectativas futuras.
Al Análisis Técnico (AT), se lo conoce como una técnica de análisis más que como una metodología de valuación como lo es el análisis de estados financieros contables. Esta técnica tiene como objetivo analizar la posible evolución futura del precio de un activo, dada la serie histórica de precios pasados, método que es criticado por muchas personas.

Los postulados del AT se centran básicamente en que los precios descuentan toda la información conocida y existente en el mercado, así como las expectativas de los inversores. Otros de los fundamentos de AT son que los precios de los activos suelen tener una tendencia definida a lo largo de un período apreciable y que la interacción entre la oferta y la demanda son gobernados por un número importante de factores tanto racionales como irracionales. Esta debilidad no se encuentra en el análisis fundamental, dado que su estudio es más tangible a los ojos de la Eficiencia del Mercado.

Dentro del AT, a su vez, se encuentran distintas herramientas o instrumentos que son usados para determinar tanto señales de compra venta, como para encontrar niveles críticos de precios dadas divergencias de indicadores, establecer tendencias o ciclos de movimientos, etc. Así podemos desarrollar diferentes ramas dentro de este tipo de análisis.

Chartismo
La primera rama más conocida dentro del análisis técnico recibe el nombre de Chartismo. Como dijimos anteriormente, a través de los precios podemos analizar el comportamiento de los activos, sus causas y su posible evolución. El chartismo se basa exclusivamente en el estudio de las figuras geométricas que trazan las cotizaciones históricas en un gráfico.

Estudiando las distintas figuras chartistas que se van formando en el gráfico, intenta predecir la futura tendencia o movimiento de precios. Esta herramienta centra su postulado en la teoría de que el comportamiento pasado suele repetirse. Es decir que cuando un analista encuentra alguna de las formaciones conocidas como soportes y resistencias, triángulos, Hombro-cabeza-Hhombro, cuñas, canales, etc., la decisión de comprar o vender se basará en el resultado que arrojó la figura encontrada en una anterior oportunidad.

Continuando dentro del chartismo, encontramos a la teoría de las Ondas de Elliot. Esta teoría es atribuida a Ralph Nelson Elliot, quien estudió el comportamiento de las masas para luego desarrollarlo en el comportamiento de los precios de los activos financieros a partir de los números de Fibonacci. Así encontró que los movimientos de los precios tienden a operar en fases reconocibles y que los mismos pueden ser anticipados en cierta medida.

Análisis Cuantitativo
El análisis cuantitativo llegó con la evolución del análisis chartista, y podemos decir que este tipo de análisis trata de objetivizar los graficos y tendencias que brindan los graficos. Los más conocidos son los indicadores técnicos derivados de la misma serie de datos de precios y volumen históricos de un activo. Puntualmente un indicador es formado por fórmulas matemáticas que contemplan diferentes ratios por los cuales un analista puede aumentar su poder de análisis y de toma de decisiones.
Entre los más simples que podemos encontrar en cualquier programa de gráficos, existen diferentes indicadores según su función. Indicadores de tendencias como las medias móviles, MACD, bandas de Bollinger; indicadores que miden si el precio está sobrecomprado o sobrevendido como el RSI o el Stochastic; e indicadores de mercado que miden distintas variables como cantidad de acciones en suba o en baja, volumen creciente o decreciente, diferencial de precios máximos y mínimos, ratios de venta en corto, ratios call/put, etc.
Concluyendo, es bueno tener en cuenta a la hora de realizar análisis técnico, es la liquidez con que cuentan los mercados, ya que sin ella todo lo que analizamos desde el punto de vista técnico resultaría en vano, pues no contaríamos con un nivel operativo que confirme lo que podamos predecir.

Saludos..











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